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Historia

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Los primeros edificios de balas de paja que se conocen en la actualidad se construyeron a finales del siglo XIX en Sound Hills, en Nebraska (Estados Unidos).

En esta región, pobre en madera y con un suelo arenoso, al no tener otros medios de abrigo, los pioneros se encontraron improvisando viviendas temporales, utilizando los materiales de desecho que poseían. Con la introducción de la empacadora mecánica (en la segunda mitad del siglo XIX), la paja se convierte en un material de construcción importante; especialmente en el suroeste de los Estados Unidos, donde la madera es escasa, se construyeron casas con techo de paja en las que el techo estaba sostenido directamente por muros de paja enlucidos con barro o cal (casas de carga).

Las balas de paja estaban, de hecho, apiladas unas encima de otras como si fueran ladrillos gigantes, de ahí el nombre de Nebraska Style (o Loadbearing Style). Muchos de estos edificios fueron diseñados como viviendas temporales. Pero cuando se descubrió que superaban fácilmente su esperanza de vida y que era agradable vivir allí en los duros inviernos de Nebraska, rápidamente se convirtieron en hogares permanentes.

Este sencillo método constructivo duró hasta mediados del siglo XX, cuando la guerra, el progreso, la intensificación del uso del hormigón y el acero decretó la extinción de las casas en balas de paja. Sólo con la crisis energética de la década de 1970 y la publicación de un artículo en 1973, el uso de fardos de paja como material de construcción se extendió exponencialmente desde los Estados Unidos de América.